La Nación giró $ 98 millones a la intendencia de La Rioja. “No esperaba que diera respuestas con tanta celeridad”, dijo el jefe comunal en un ataque de honestidad brutal. Hace una semana lo había visitado en la Quinta de Olivos.
Néstor aplica la ortodoxia K en La Rioja: billetera mata oposición
Para Néstor Kirchner, el mejor periodista es el periodista que se puede comprar
Detrás de la salida de Nelson Castro de Del Plata, está el ex presidente en un año electoral clave para el kirchnerismo.
KIRCHNER, EL AMO DEL FEUDO
Cuando Tasselli y Kirchner hicieron temblar la mina
Parte 9
KIRCHNER, EL AMO DEL FEUDO
Apuntes sobre el flamante ‘progresismo’ del Presidente
Parte 7
KIRCHENER, EL AMO DEL FEUDO Parte3
Cuando Ramón Granero ayudó a Néstor Kirchner a ganar la Gobernación
Parte 4
El acto de entrega del mando fue planificado como una continuidad de la campaña.
“Hay que demostrar una forma de hacer y vivir la política”, decía Néstor Kirchner, la
barrabrava estaba preparada para hacerse oír cuando el guión lo indicaba, y los invitados
fueron seleccionados. Uno de ellos fue Jorge Cepernic, el gobernador de 1973, quien
pagó con años de cárcel sus ideas. De Marcelo, su hijo, como intendente saliente,
recibió Kirchner el mando comunal. Marcelo Cepernic, inteligente, introvertido, pasó
por el municipio sin altisonancias pero con una obra recordada por su honestidad y el
aporte a la infraestructura básica de servicios, extendidos al máximo posible. Él logró el
convenio con las Fuerzas Armadas para la sesión de tierras que encorsetaban la ciudad y
tuvo logros en materia de integración barrial y apoyo a la cultura. Cepernic provenía de
las filas de Puricelli, hasta la construcción del MRP, en 1985, del que participó, y aquel
acto, antes de escuchar a Kirchner, dejó en claro su beneplácito por entregar el cargo a
otro peronista. La respuesta de Kirchner fue desencajada, atacó con dureza injustificada
la gestión de Cepernic mientras los barrabravas presentes batían el parche de la vendetta
contra quienes habían sido sus rivales domésticos. Juan Manuel Cepernic, hijo de
Marcelo, recuerda aún hoy, con dolor, la angustia conque la familia retornó a su hogar
aquella jornada. Kirchner se trepó, aquel día, a una frase que repetiría a lo largo del
tiempo: “El Estado promotor debe suplir al Estado benefactor”. Los bombos hicieron
vibrar el salón mientras Oscar Vázquez, alias Cacho, juraba como secretario de
Gobierno; luego Ramón Alberto Lascano, alias Tito, en Obras Públicas y Ubanismo;
Luis Salvidia, en Hacienda; y la más aplaudida de todos fue Alicia Kirchner, en la
flamante Secretaría de Promoción Social. En tanto, el demócrata-cristiano Hugo Gárdes,
asumió en la Secretaría General. Lupín se encargó de dejar en claro, a los integrantes
del Frente Municipal, que el jefe era él; y luego inició su tarea preferida: cooptar
cuadros ajenos. Para ello generó el Consejo de Planeamiento, Asesoramiento y
Consulta, conducido por su esposa Cristina; y por el arquitecto Julio De Vido, y sólo
para los considerandos, integró a las restantes fuerzas del Frente. Desde entonces –y se
convirtió en una constante de la gestión de Kirchner- nunca una fuerza política dejó de
perder hombres y mujeres a manos del irresistible manejo de “la cosa pública” que
impuso K. Por ejemplo, con el Frente Municipal, perdieron su existencia en Gallegos
como partidos, el Intransigente y la Democracia Cristiana. Kirchner comenzó ajustando
las cuentas del municipio. Para esto eliminó alquileres que pagaba la intendencia,
destruyó la red de centros de integración barrial de su antecesor, desarmó la estructura
de Cultura –también obra de Cepernic-, y le pidió a Alicia que recreara todo eso pero
con otra orientación, apuntalando así la estructura política propia. No había dinero en el
tesoro municipal para hacer grandes anuncios; entonces, el 22 de diciembre de 1987
sacó a la calle a todo el personal a lavar las veredas de la calle Roca, el centro comercial
de Gallegos. Se dice que en persona, escondido detrás de un tapial, controló la
operación que marcaba su estilo a los empleados municipales. Ejecutó una gestión
prolija, bien controlada por la mayoría UCR en el Concejo Deliberante y con una
interesante tarea del Tribunal de Cuentas que le obligó a informar, regularmente, de los
ingresos y egresos. Además, ejecutó pavimentación de calles, construcción de veredas,
mejora de la iluminación de las calles y levantó varios gimnasios municipales en los
barrios. En tanto, el gobierno provincial era caótico. Pero antes de cargar sobre Jaime
Del Val, tendría que superar escollos internos. Los concejales Jorge Chávez, alias Negro
–hombre de la “banda Cordobesa”- y Juan Carlos Villafañe, alias Chiki-Chaka, de la
Unidad Básica Los Muchachos Peronistas, plantearon sus disidencias con el estilo
personalista de Kirchner y crearon la COP (Corriente de Opinión Peronista). Lograron
sumar a Mónica Kuney, Mario Metaza, Edgar Sánchez, Carlos Guardo (peronista muy a
la derecha que participó del derrocamiento de Cepernic, en los ’70), y otros. La COP
inició alianzas con otras agrupaciones peronistas. Una de ellas reunía a Olaf Aaset, alias
Pilín, el chico que vió como Lupín se llevaba el televisor de su casa (ver Capítulo 1);
Javier Pérez Gallart y Gabriel Pérez Rassetti, alias Pajarito; además de dirigente de
ATE, como Jorge Rivolta; e históricos del PJ como Norberto Ferrantes, alias Madurga;
y Pocho Manrique. Chávez llegó al Sur huyendo de los militares, y en 1980 ingresó
como asesor legal en el Ministerio de Asuntos Sociales. En 1984 arribaría, siguiendo a
la “banda Cordobesa” un camarada que lo había salvado de caer prisionero, Carlos
Alberto Zannini, alias El Chino, quien sí había estado preso luego de que lo atraparan en
la ex confitería El Molino. En 1987, Zannini llegó a la Secretaría de Gobierno
municipal; aunque –dicen- coincidía con los planteos de Chávez. También dicen que
intentó irse a vivir de su profesión en Comodoro Rivadavia, en El Chubut, pero los
fracasos lo impulsaron a volver a Kirchner. # Carga sobre Del Val La gobernación de
Jaime Del Val, poco a poco, se transformó en una corte donde política, sexo y poder
eran fermentos del desastre anunciado. En 1989, Del Val sufrió una embolia cerebral y
fue derivado a la Ciudad de Buenos Aires. Su vice, Ramón Granero, alias Bochi, intentó
gobernar manteniendo la estructura que dejó Del Val, mientras la inflación hacía
estragos en la coparticipación federal y el dólar escalaba las nubes, dificultándose
afrontar la masa salarial de la sobrepoblada administración pública. El regreso de Del
Val mostró a un hombre agobiado por la enfermedad, con parte de su cuerpo paralizado
y dificultades en el habla, propia de una persona que no terminó su proceso de
recuperación. Granero sabía que los votos ganados con su actuación como diputado
provincial se diluían junto a Del Val. Las conspiraciones de Rafael Flores, por un lado,
y de Néstor Kirchner, por el otro, comenzaron a resultarse simpáticas. En la Nación, la
tormenta liberal exigía reordenar los estados provinciales y esto resultó terrible para Del
Val, el único gobernador que se jugó por Carlos Menem en 1988, en un escenario de
conflictividad social en aumento por el cerco financiero que se cerraba sobre Santa
Cruz. “Del Val fue a la Casa Rosada a pedir plata y le entregaron balas de goma y un
curso de capacitación de la policía provincial en la represión de motines”, me reveló un
ministro del gobernador, que había ingresado a la Casa de Gobierno eludiendo
manifestantes, todos de la Administración Pública. Señaló a los policías, que lucían
chalecos antibalas nuevos, sobre gastados uniformes. También nuevos eran los cascos
con visera y las cananas con cartuchos de balas de goma y granadas lacrimógenas. Con
armamento reluciente y actitud de combate, los policías parecían distintos a los que se
intuían cercanos a los manifestantes porque su salario se encontraba atado al éxito de la
manifestación. Con los funcionarios escapándose hacia el patio de la vecina jefatura
policial, donde a su vez había una puja interna, durante la tarde, y vía un memorando
con una firma falsificada, se ordenó tirar. Hasta una embaraza sufrió los balazos de
goma y los gases. La represión se terminó tan rápida como empezó, al llegar los
diputados, en tropel, a la Legislatura. La policía se escudó en el memo falso y los
funcionarios del gabinete provincial se refugiaron en Dolores Ávila, secretaria Legal del
Ministerio Secretaría General, todos buscando un responsable para entregar a los
diputados. Ávila, a quien llamaban “la Doctorcita”, era la “novia secreta” del
gobernador enfermo; más adelante, cuando él se divorció, fue su esposa. Aquella tarde
fue señalado como culpable José Tapia, alias Pepe, el único de quien nadie esperaba una
orden de represión, aparente firmante del memorando represor. Ávila, Caíto Del Val –
hijo del gobernador- los diputados UCR López y Quintar, junto a Kirchner, intentaron
convencerlo a Tapia de que aceptara la culpa, prometiéndole una interpelación
legislativa breve y sin problemas. Kirchner, quien preparaba el golpe institucional
contra Del Val con la herramienta del juicio político, temía que la dirigencia del
sindicato de empleados públicos Apap, controlado por las asambleas donde la izquierda
encontraba eco a su propuesta de movilización y lucha, aumentara la apuesta porque con
más confrontación había peligro de intervención federal, donde suponía que se
candidateaba Puricelli. Tapia se mantuvo firme y, entonces, Del Val lo culpó y lo echó
del ministerio por “inútil”. Es curioso: Tapia siguió caminando, tranquilo, por las calles
de Gallegos y nunca nadie le dijo nada porque nadie había creído en las imputaciones.
Flores y Kirchner querían la caída de Del Val para eliminar a la estructura de Puricelli y
a su cuñado, el senador nacional Pedro Molina; la fecha propicia parecía el mes del
Mundial 1990, que se jugaría en Italia. El bloque UCR era liderado por Ernesto Cruz,
alias Sinatra, según los columnistas políticos, quien se sumó a la propuesta de juicio
político porque creía que todo el descalabro del PJ lo pondría a tiro de la Gobernación.
Antes de avanzar con el juicio político, la nueva coalición le exigió integrar un gabinete
con sus hombres, ejecutar algunos ajustes fiscales y, luego, que pidiera licencia. Del Val
resistió, confiado en que Carlos y Eduardo Menem lo apoyarían en contra del quiebre
institucional, pero no consiguió más que declaraciones de prensa. En la Cámara de
Diputados provincial se reunieron pruebas, bajo la conducción de Cristina Fernández de
Kirchner, miles de fojas apuntalaron ocho cargos, maniobras en la Subsecretaría de
Pesca, la enfermedad del gobernador y la utilización de medios provinciales para
realizar mejoras en su estancia. Del Val, por consejo de Puricelli, disolvió por decreto la
Legislatura y llevó la cuestión a la justicia. Pero la Cámara de Diputados había tomado
sus previsiones, designando como camarista a una secretaria del Tribunal Superior de
Justicia, Laura Patricia Ballester de Muratore. La camarista, por su antigüedad, subrogó
en el Tribunal Superior de Justicia y cuando la nulidad llegó a esa instancia, su voto y el
de la Dra. Clara Salazar, dejaron en minoría al Dr. Castro Dassen. El conflicto de
poderes llevó al Ministerio del Interior a enviar a Jorge Díaz Martínez, un catamarqueño
vinculado a los Saadi, como amigable componedor. Díaz Martínez descendió en
Gallegos y se encontró con un amigo, Armando Mercado, alias Bombón, cuñado de
Kirchner y aún hombre del Supe, quien no se despegó de la sombra de Díaz Martínez,
quien de inmediato comprobó la soledad de Jaime Del Val, y decidió convencerlo que
lo mejor era aceptar el juicio y entregar el poder a Ramón Granero. A los riojanos en el
poder federal no pareció importarles qué ocurría en la lejana Patagonia. El mismo día en
que los Granaderos a Caballo expulsaban a Zulema Yoma y a sus hijos de la Quinta de
Olivos, Del Val reclamó en la Cámara de Diputados su derecho a defensa en juicio y
denunció las presiones de Granero, Kirchner y Flores, y la falsificación de sus
certificados de salud. El juicio político a Del Val tuvo todos los ingredientes de un show
mediático que no conmovió demasiado a la población. Las intrigas, golpes de efecto y
campañas de prensa se producían con un ojo puesto en el sillón de la Rosadita, y en la
contienda electoral que se venía. Se acumularon miles de fojas, los abogados actuaban
como tales y algunos cobraban con oportunas asesorías brindadas por el enjuiciado
antes de que le suspendieran la firma. Los militantes de la alianza Kirchner-Flores-
Granero vs. los de Del Val, colmaron las graderías mientras los funcionarios y ex
funcionarios daban testimonio. A la salida de una sesión, Del Val, con un aspecto físico
ya mejorado, cargó contra los periodistas que trabajaban en el área: “Con algunos
periodistas habría que hacer jabón”. Joaquín Pérez, alias el Vikingo; y Miguel
Coiffman, alias el Ruso, militantes del MRP, colgaron la noticia en todas las teletipos de
agencias de noticias. Crónica le dedicó casi media página y las organizaciones judías
enviaron notas de queja. Del Val comenzó a asumir que se desbarrancaba, y el
menemismo le retiró el salvavidas prometido y que aún no le había arrojado.
El juicio político terminó con la destitución de Del Val como gobernador de la
provincia de Santa Cruz, con el voto afirmativo en siete cargos: 1. Ejecución con
equipamiento oficial de una obra de aprovechamiento hidráulico en su estancia. 2.
Incumplimiento inexplicable de los dispositivos de la Ley Provincial de Pesca. 3.
Incumplimiento de la Ley Provincial de Emergencia 2.077. 4. Extracción de fondos
depositados a plazo fijo en violación a las normas vigentes y en función de hacer valor
la influencia que el cargo le confiere, en el Banco de la Provincia. 5. Falta de
cumplimiento en lo preceptuado en la Ley 2.070. 6. Dictado del Decreto 806/88. 7.
Autorización de contraer un empréstito de US$ 430 millones. Por la negativa se votaron
los restantes cargos: 1. Incapacidad física y mental. 2. Injustificable omisión en la
cobertura de importantes cargos provinciales. 3. Proyecto ecológico en San Julián. 4.
Situación de riesgo técnico del Banco de la Provincia. 5. Manejo discrecional e
irregularidades en la distribución del Bono Solidario. Con el vicegobernador Granero en
el poder, la sucesión quedó en manos de la nueva vicepresidente 1ra. de la Cámara de
Diputados, Cristina Fernández de Kirchner. # El acuerdo Ramón Granero, alias Bochi, a
cargo de la gobernación, designó, el 31 de mayo de 1990, ministro de Gobierno al
abogado Héctor Icazuriaga, quien pertenecía al MRP de Rafael Flores. Icazuriaga,
apodado El Chango de Chivilcoy, fue criticado porque pronunció un discurso propio de
alguien que llega para quedarse y no de alguien transitorio: “Mi agradecimiento al Sr.
Gobernador y a todos aquellos que han entendido que, quien les habla, era la persona
idónea para ocupar la cartera”.
En verdad, Del Val aún estaba suspendido transitoriamente por 30 días. La anécdota le
dejó, para siempre, a Icazuriaga el mote de El Idóneo. En esos 30 días, el gabinete se
fue conformando entre los tironeos de las facciones, cada líder quería ubicar a su gente
en las áreas estratégicas. Abundaban las anécdotas de acuerdos que eran rotos cuando, a
último momento, Kirchner solicitaba ese cargo para su gente y todo se empiojaba. La
negociación se extendió más allá de la destitución de Del Val. Hacia el mes de julio, el
MRP logró designar a Daniel Cámeron en el Ministerio de Economía; el Frente para la
Victoria Santacruceña ubicó a Alicia Margarita Antonia Kirchner en el Ministerio de
Asuntos Sociales, y a Julio De Vido en la conducción de Vialidad Provincial, junto a
Barletta, Palacios y Vargas. Cristina era la vicepresidente 1ra. del Legislativo y su
embarazo no le impidió sesionar hasta la madrugada del 6 de julio, cuando nació
Florencia, su 2da. hija y la consentida de Kirchner. En la Secretaría General asumió
Félix Ríquez, alias Puma; y en Educación, la dirigente del MID, Martha Crowe. Flores
no estuvo de acuerdo con lo de Ríquez y le ordenó a El Idóneo no asistir a la ceremonia.
El gabinete nació mal pero las finanzas provinciales estaban peor y el 7 de julio, Santa
Cruz ingresó a una virtual cesación de pagos. Cristina tenía 36 años y el día que nació
Florencia, la Corte Suprema de Justicia de la Nación convalidó el fallo del Tribunal
Superior de Justicia santacruceño, y terminó con las posibilidades de retorno de Del Val
al gobierno, que gestionaban Daniel Peralta y Mario Aramburu. Varias agrupaciones
justicialistas hicieron públicas sus objeciones a lo actuado: el Movimiento de Unidad
Peronista, las UB Joaquín López, 20 Verdades, Ateneo Liberación, Restauración
Peronista y la Corriente de Unidad Peronista, ex Corriente de Opinión, de Jorge Chávez.
Puricelli seguía tejiendo contra la coalición Kirchner-Flores-Granero y creó la Liga de
los Intendentes, presidida por Charo Sandoval, de la localidad de Los Antiguos. # Tiros
en el Salón Blanco En septiembre de 1990, los sueldos eran una preocupación de
trabajadores y funcionarios santacruceños, que cobraban en dos cuotas, licuadas por la
inflación. En la policía provincial, por más que hasta los suboficiales cobraban el 100%
de su salario, se exigía una recomposición del 56%. Y lo hicieron saber a la plana mayor
y al sindicato de empleados públicos Apap, su oficioso representante en las
negociaciones con el gobierno.
El Idóneo fue a un acto a entregarle a la Policía los vehículos oficiales que se les habían
quitado a otras reparticiones, en cumplimiento de medidas de ajuste. El Idóneo anunció
que los porcentajes que se estudiaban para el aumento salarial serían los mismos que
recibirían todos los empleados públicos, muy por debajo del 56% solicitado por los
uniformados. En ese contexto ocurrió la renuncia del comisario Gottfrid y su reemplazo
por el comisario general Pedro Zerbo. Luego, en la madrugada del viernes 28, el Salón
Blanco de la Casa de Gobierno fue baleado por un grupo de policías que irrumpió
disparando. Cristina Fernández había hecho pública su renuncia a la Vicepresidencia
1ra. de la Cámara pero ante la ausencia de Granero, fue informada de los graves
sucesos. Ella narró al semanario Para Ti, en esos días, que su esposo, Néstor Kirchner,
el intendente de Gallegos, estuvo listo de inmediato para ir a la Casa de Gobierno pero
ella se tomó su tiempo para maquillarse. Kirchner insistió en que era una emergencia, y
ella dijo que le respondió: “Mirá, pueden desembarcar los marines pero yo a la calle sin
perfume no salgo”. Por entonces, ella usaba Rumba. El sereno de la Casa de Gobierno
estuvo a punto de ser baleado. Los policías se llevaron el retrato del abrazo de Puricelli
y Del Val, que estaba en la galería de fotos de los gobernadores, simbolizando la única
vez que un gobernador electo cedió a otro electo, el sillón de la calle Alcorta. Luego,
esos policías marcharon a reunirse con sus compañeros, quienes se autoacuartelaron en
las comisarías y destacamentos. El comisario Zerbo renunció y en su reemplazo asumió
el comisario mayor Horacio Guardo. El patrullaje urbano quedó en manos de
Gendarmería, mientras Guardo negociaba con los autoacuartelados, lo que ocurrió hasta
el 1º de octubre, cuando se anunció un aumento del 21,6% y que casi no se investigaría
lo ocurrido. Pero la fotografía de Puricelli y Del Val no regresó al Salón Blanco. La
justicia frenó los paros docentes y, a pesar del descontento por el pago en cuotas de los
salarios, la Apap comenzó a desnudar las contradicciones internas que sólo se
resolverían a comienzos de la gestión Kirchner, con quien coincidía su secretario
general, Rafael Agulló. En tanto, los hombres de Kirchner se preparaban para romper
con Flores y Granero, y así llegar con el menor costo posible a los comicios de
septiembre de 1991. A Kirchner le preocupaba no dejarle ningún margen a Bochi, no
fuese que éste quisiera consolidar algún liderazgo; a la vez, procuraba controlar a la
UCR que balconeaba la situación que describía como el resultado de las internas
peronistas. Así, se trabaron en la Legislatura casi todos los proyectos que envió el
Ejecutivo, y la realidad financiera ahogó a Santa Cruz. El año 1990 es recordado en la
provincia como el año cuando los estudiantes pasaron de grado por decreto. Con el
Ministerio de Economía sin dinero y sin resultado en las negociaciones por las deudas
que la Nación e YPF mantenían con la provincia de Santa Cruz por regalías de
hidrocarburos, Granero tenía pocas posibilidades de éxito. Tampoco podía ajustar los
gastos en personal porque eso le permitiría reagrupar fuerzas a Puricelli, quien aún
esperaba una intervención federal. Así, Granero, un hombre que había sido felicitado
por la Nación luego de liquidar el parque automotor mucho antes que Adolfo Rodríguez
Saá hablara de ello, que había obtenido una Ley de Emergencia que lavó el Legislativo
provincial, y que fue invitado a sumarse al PJ y buscar un escaño nacional, pasó su
gestión buscando dinero que… nunca consiguió. El 1º de mayo de 1991, leyó el
tradicional mensaje a la Cámara y, dos días después, renunció.
Fuente: Total News Agency
KIRCHNER, EL AMO DEL FEUDO Parte 2
Parte 3
El día que nació el Estilo K
Con la llegada de la democracia, en el peronismo tres líneas internas se disputaron la
conducción: la ortodoxa, de Félix Ríquez, apodado el Puma; una que lideró el joven
abogado oriundo de Perito Moreno, Arturo Antonio Puricelli, quien sumó a veteranos
de la militancia interna como Amador Iglesias, y a sobrevivientes de las agrupaciones
juveniles de los 70; y otra con Néstor Carlos Kirchner al frente, llamada lista Blanca.
Las elecciones fueron el 3 de julio de 1983. Puricelli sumó a Rafael Flores, Francisco
Toto, Mauricio Mariani, Marcelo Cepernic, Omar Muñiz, etc. El grupo lupinero venía
reuniéndose desde octubre de 1981 en el garaje de la vivienda de Jorge Punjabi, junto a
Ramón Salazar, el Pelado Varizar, Cacho Vázquez, Alicia Kirchner y su esposo
Armando Mercado, José Ángel de Dios, y otros. Allí nació la Agrupación Ateneo Juan
Domingo Perón. Una de las apariciones públicas iniciales de la agrupación fue en un
acto de recordación de la memoria del General, en el cementerio local, bajo el paraguas
protector de viejos militantes como Nélida Cremona de Peralta y Manolo López Lestón.
Nélida Cremona y su esposo, Hugo Peralta, eran una buena cobertura frente a los
militares porque sus nombres, acompañados de su firma, estaban al pie de la nota
remitida a los servicios en la que se denunció a Orlando Stinermann, alias Alemán,
como un integrante de Montoneros. El Alemán era un viejo militante de la resistencia
peronista, de aquellos que Perón recordaba por su nombre, asociado a Envar El Kadre y
los inicios del foquismo. El 18 de abril de 1982 la agrupación estrenó la Unidad Básica
Los Muchachos Peronistas, la segunda en la ciudad desde el 24 de marzo de 1976. El
lugar elegido para su emplazamiento fue una importante y humilde barriada de Río
Gallegos, el barrio Nuestra Señora del Carmen, donde se asentaban quienes llegaban a
Santa Cruz buscando un trabajo en la administración pública o en la construcción. Un
militante de aquellos días, el Dr. César Amaya, escribió en una columna periodística del
semanario La Tarde: “… la agrupación Ateneo Juan Domingo Perón, era el resplandor
de lo que fuera la tendencia; había un juramento de marchar a la reconstrucción del
Movimiento Peronista en la horizontalidad que preconizó Perón en sus mensajes
últimos …, se proponía ganar la calle con ideología y capacitación intelectual
permanente …”. Con los años, Amaya emigraría a las huestes de Puricelli, sosteniendo
que “… el justicialismo hecho poder tiene la mala costumbre de corromper a sus
propios ideales y doctrina, se vuelve gorila …”. En verdad, la diversidad ideológica
siempre acompañó a las estructuras lupineras; muchos de sus integrantes sostuvieron un
discurso de acuerdo a postulados del peronismo de derecha y en las actuaciones
posteriores, esto se iría marcando. Armando Mercado, alias Bombón, por ejemplo, era
un ladero incondicional de Diego Ibáñez, en el Supe. Una anécdota muestra lo
variopinto de la agrupación. En el Nº 7 de la revista Sur, de agosto de 1979, dirigida por
los hermanos César y Roberto Arizmendi, un joven contador público nacional, José
Ángel De Dios, futuro militante del Ateneo, sostuvo: “… fue uno de los momentos
emocionales más difíciles que me tocó vivir, no fue nada comparable a lo ya vivido”, y
no hablaba de un gran amor juvenil, ni de su pionera experiencia sexual, ni de un
diálogo con un filósofo, sino de su encuentro con el teniente general Jorge Rafael
Videla, de visita en Río Gallegos. La estructura principal del Ateneo estaba en la ciudad
capital, pocos punteros en el interior. En tanto, los viajes de Néstor Kirchner a la Ciudad
de Buenos Aires lo acercaron a los editores de la revista Línea. Por esto no debe
sorprender que, en ocasión de la presencia de Ítalo Argentino Luder en Río Gallegos, la
columna de la Blanca, con Lupín a la cabeza, llegó hasta el escenario al grito de “Isabel
Conducción / lo demás es traición”. Y, luego, sacudieron la tarima hasta que Luder
habló algunas palabras laudatorias hacia la ex Presidente. Las contradicciones se
mantendrían a lo largo de la historia de construcción de poder de Kirchner, quien fue un
férrero defensor de la utopía revolucionaria o un posmoderno globalizado que
recomendaba a los periodistas leer a Francis Fukuyama, cuando lo interrogaban sobre la
extrema dureza del primer ajuste, en los albores de su administración. En la elección
interna del 3 de julio de 1983, la lista Blanca salió 3ra. entre tres participantes. Sin
embargo, el grupo se mantuvo unido, con más incorporaciones que defecciones. Un
importante afluente fue la denominada “banda Cordobesa”, un grupo de militantes
estudiantiles de Tupac, la agrupación del frente universitario Vanguardia Comunista.
Los primeros en refugiarse en Gallegos de la cruda represión del general Luciano
Benjamín Menéndez, fueron César Arizmendi y su compañera, la abogada Alicia de los
Ángeles Mercau, apodada Sissí; luego, sus camaradas y colegas, Jorge Chávez,
Angelina Abbona y su esposo, Mengueche Mengarelli. También otro más perejil, como
Edgar Sánchez, hermano de Gorrión Sánchez, senador por Córdoba, en su paso
arrepentido al PJ. El ingreso al peronismo de la “banda Cordobesa” trajo un plus, ya
que, luego de algunos años de cárcel durante la dictadura, otro cordobés de la
Vanguardia Comunista llegó a Gallegos, el abogado Carlos Alberto Zannini, alias
Chino. La incorporación de Zannini fue la que más frutos rendiría al emergente árbol
lupinero. El Chino venía precedido por su historia personal, sus dotes de organizador y
todo el bagaje que le ganó el respeto de sus compañeros de militancia en Córdoba. Sin
los condicionamientos de la ideología y con el estómago reforzado, Zannini se convirtió
en una pieza imprescindible del armado de estrategias para alcanzar el poder, y
consolidarlo. Así, 18 años después, desde uno de sus múltiples cargos, el de presidente
de la Unidad Básica Los Muchachos Peronistas, habló de sí mismo como un peronista
de toda la vida. Todos sabían en el acto universitario de la Unidad Básica más
representativa del Frente para la Victoria Santacruceña, que el Chino mentía, pero ya
tenía mucho peso como para contradecirlo. El chamuyo de Elías Semán, abriéndoles la
cabeza; el coraje de Roberto Luis Cristina; el hijo de Luis Días Salazar en el vientre
torturado de Esther, se mueren cada día en El Vesubio, mientras la “banda Cordobesa”
pasea sus abultados vientres en las 4×4 que les regaló el poder. De esa UB saldrían otros
elementos de gravitación, como Juan Carlos Villafañe, alias Chiki-Chaka; Héctor
Aburto, y fundamentalmente quien fuera cadete en su estudio, luego su chofer personal
y más tarde, ladero incondicional, Fernando Ulloa Igor, alias Rudy. Cuando la
democracia inició su marcha en Santa Cruz, el peronismo colocó a Arturo Antonio
Puricelli y a Patricio Toto en la Gobernación. En tanto, el bloque en la Cámara de
Diputados provincial se encolumnó detrás de Rafael Flores. La mano derecha de
Puricelli, en el gabinete, y en la reconstrucción de una estructura partidaria propia, fue
Amador Iglesias. Para abrir el juego, le ofreció cargos a sus adversarios partidarios y
Kirchner fue designado presidente de la Caja de Previsión Social. Néstor Kirchner no
podía dejar pasar esta oportunidad y con sus hombres se hicieron cargo, rápidamente,
del organismo y comenzaron a crear una estructura de Delegaciones en el interior de la
provincia, donde sus punteros encontraron la base para el despliegue de los Ateneos.
Una clave fue no separar lo propio de lo partidario ni de lo institucional. Como en un
Estado dentro del Estado, anunció obras, la Casa del Jubilado, planes de financiación,
etc. Cuando él percibió que ni Puricelli ni Amador Iglesias avalaban ese “cortarse solo”,
denunció la no recepción de los aportes previsionales y el desfinanciamiento de la Caja
de Previsión, prometiendo presentar una denuncia penal. Puricelli lo renunció pero la
Blanca ya había colocado a muchos de sus hombres. Lupo intendente El poder interno
de Arturo Puricelli era inmenso, como corresponde a la relación entre quien detenda el
poder y la Santa Cruz del funcionarato. Para enfrentarlo se requería que las otras dos
fuerzas internas se unieran para dar pelea, los Ateneos y el MRP. Bajo la conducción de
Rafael Flores se había conformado, en 1985, el Movimiento Renovador Peronista, con
un veloz desarrollo en el interior de la provincia que, sumado al trabajo de Kirchner en
Gallegos, podría dar batalla a Puricelli. Las conversaciones se sucedieron hasta que,
sentados todos alrededor de una mesa de restaurante, acordaron ir juntos. Kirchner-
Flores era la fórmula para la candidatura al gobierno provincial, y Carlos María Laffitte,
alias el Francés, candidato a la intendencia de la capital provincial. Flores, con el
acuerdo alcanzado, se presentó ante sus hombres para recibir su aprobación pero lo
único que obtuvo fue un rechazo de la mesa ejecutiva del MRP. El Rafa cuenta, hoy día,
que “la oposición más fuerte vino de la Agrupación Eva Perón, de Pico Truncado”. Los
jefes de la Agrupación Eva Perón –Sergio Acevedo, alias el Negro; Ariel Arnold, alias
Chiquito; y Federico Laissen- no le ofrecieron opción: si se concretaba la unidad con el
Ateneo, de Kirchner, ellos se iban del MRP. Flores sostiene que no tuvo alternativa
porque el flanco norte del MRP se movía con la dinámica de Acevedo, Arnold y
Laissen.
En otra cena en el mismo restaurante, Flores le anunció a Kirchner el rechazo de sus
bases al acuerdo, y Kirchner se enfureció. Sus acompañantes lo observaron y, de pronto,
anunció que pondría en práctica su plan B, resignando por cuatro años la lucha por el
sillón de Gregores. Así que daría una doble batalla local, en Gallegos, por la conducción
del partido y la candidatura a intendente. Flores se comprometió a allanarle el camino,
aportándole sus votos, a cambio de que Kirchner lo ayudase en la contienda provincial.
Este acuerdo tampoco prosperó porque Laffitte quiso pelear por la intendencia de
Gallegos y se negó a bajar su candidatura. Algunos militantes del Ateneo recuerdan
aquel momento: “El Cuervo estaba quebrado y hablaba de dejar la política, la Bruja
compartía su posición; entre todos lo sacamos del pozo y logramos que volviera a
trabajar”. Pelear en Gallegos por el partido y por la candidatura a intendente no era un
objetivo inalcanzable. Las formas que adoptó el quehacer político de Arturo Puricelli
dejó una abundante cantidad de heridos internos; entre ellos, los allegados a Amador
Iglesias, percutado del Ministerio Secretaría General cuando estalló el escándalo del
millón de dólares que involucraba a la empresa constructora Gotti, a funcionarios
provinciales y al Banco de la Provincia de Santa Cruz. En la elección interna provincial,
Puricelli impuso su voluntad y el candidato a gobernador fue Jaime Del Val. Pero
Kirchner ganó la candidatura a intendente de Gallegos y se quedó con el Consejo
partidario local. Entonces, con el trabajo facilitado por el sello partidario, se
determinaron varios ejes de acción. Kirchner trabajó personalmente en el armado de un
frente y se presentó como un candidato amplio, despojado de los símbolos del
peronismo, solicitando la ayuda de Dios y prometiendo recrear el espíritu pionero. El
dejar de lado los símbolos partidarios tenía que ver con una estrategia personal y con
una lectura de los resultados de la elección legislativa de 1985, la única contienda
electoral que ganó, alguna vez, la UCR santacruceña. Se organizó una labor de timbreo
para frenar las intenciones de Puricelli-Del Val de restarle el voto peronista, mientras la
militancia inscribió en un padrón especial a los extranjeros (básicamente chilenos) que,
en Santa Cruz, se encuentran habilitados a votar para intendente. Fue uno de los trabajos
que más tiempo llevó a los militantes ya que al convencimiento de la orientación del
voto se le agregaba el trabajo de gestión de los documentos y la inscripción en un
registro especial. La estructura de propaganda quedó en manos de Cristina. En los
volantes y trípticos que se repartieron se observaba un logotipo, refritado de elecciones
en provincia de Buenos Aires, que representaba un óvalo con tornillos que
esquematizaba las viejas chapas de numeración de las viviendas, con la leyenda
Kirchner 87, y acertaron con un jingle pegadizo. Cuando Del Val aún no terminaba de
acordar su fórmula, Lupín obtuvo la foto más buscada del momento. Durante el
lanzamiento del Frente Municipal de Río Gallegos, se fotografió con Ramón Granero,
alias Bochi, del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), que poseía un caudal
electoral propio; con Roberto Arizmendi, del Partido Intransigente; y con Romero, de la
Democracia Cristiana. Las encuestas y la sensación popular hablaban de un holgado
triunfo lupinero en Gallegos, y de la candidata Ángela Sureda, de la UCR, en la
provincia. Kirchner estaba eufórico. Si se concretaban los sondeos, tendría su lugar de
despegue y eliminaría, en el mismo acto, a uno de sus competidores internos, ya que
Sureda es tía de Rafael Flores, y la Constitución provincial contenía una cláusula que
impedía la consanguinidad en quien reemplazara a un gobernador en su único mandato
permitido. La derrota repercutiría, además, sobre Puricelli y su delfín, Del Val, a quien
en sus actos masivos en Gallegos no permitió subir al palco. En el futuro, Kirchner
eliminaría estas dos restricciones constitucionales, abriendo la posibilidad de su propia
reelección indefinida y el camino a un sucesor de su propia familia. El 7 de septiembre
de 1987, los primeros escrutinios revelaron que los rumores tenían asidero, muchos
votos peronistas se volcaron a la UCR, y entre el electorado del padrón de extranjeros,
que tanto contribuyeron a engrosar los militantes de Lupín, el voto también se fugaba
hacia la UCR. A última hora, los votos de Río Turbio consolidaron un escaso margen a
favor de Del Val, y la última mesa de Gallegos indicó que Kirchner era el nuevo
intendente, por un puñado de votos más que el contador público nacional Roberto
López. La mayoría del Concejo Deliberante quedó en manos de la UCR. Lupín, quien
siempre refleja en el cuerpo los miedos, durante las últimas y angustiosas horas, luego
del cierre de los comicios, sufrió varios desmayos. Ricardo Jaime Del Val y su gente
llegaron primero a la esquina de Roca y San Martín, en Gallegos, para los festejos;
rezagado –y ya medianamente repuesto- arribó Kirchner, abrazados sobre el capó de
una camioneta, ambos agradecieron y saludaron. Una sonrisa nerviosa no lograba
cambiar la imagen desencajada de su rostro. Esa noche, Lupín empezó a dibujar
estrategias para llegar al sillón de Del Val.
Cuando Ramón Granero ayudó a Néstor Kirchner a ganar la Gobernación
Fuente: http://www.totalnews.com.ar/index.php?option=com_docman&task=cat_view&Itemid=&gid=36&orderby=dmdate_published
KIRCHNER, EL AMO DEL FEUDO. Parte 1
KIRCHNER, EL AMO DEL FEUDO
BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DE NÉSTOR KIRCHNER
(TEXTO COMPLETO)
Secretos del imperio hotelero de los Kirchner en Santa Cruz
Ayer se conoció que la hija de Alicia Kirchner y un socio de Máximo Kirchner figuran como propietarios de un hotel valuado en U$S 9,5 millones.
La perra de Solá lo tiene a maltraer a Kirchner
Que Néstor Kirchner no le tiene estima a Felipe Solá no es nuevo. Quienes visitan al ex presidente en la quinta de Olivos suelen decirle que se ponga en contacto con el ex gobernador bonaerense o bien que se olvide de él de una vez por todas.
Kirchner volvió a vincular a los ruralistas con la dictadura
En el acto frente al Congreso, el ex presidente relacionó a los dirigentes del campo con el ex ministro Martínez de Hoz y dijo que quieren “desestabilizar a la patria”. También cuestionó a De Angeli por haber dicho que el kilo de lomo debía valer $ 80. Y pidió a los manifestantes: “Ayuden a Cristina, como me ayudaron a mí”. En la Plaza hay miles de militantes, fundamentalmente en columnas de sindicalistas e intendentes del conurbano
De Angelis Yabran y Romero
Los videos mas clarificantes de la politica de los gorilas
En el recinto la iniciativa sólo podrá ser ratificada o rechazada
El proyecto sobre las retenciones móviles comenzará su tratamiento en la Cámara de Diputados la semana próxima. Qué pasos seguirá en el parlamento
Basta de Hipocritas
¿Continúan desabasteciendo el país y los medios de comunicación siguen diciendo que no hay contemplaciones con los ruralistas?, de que Patria hablan cuando dicen que defienden al campo, ¿a los pobres peones de los cuales el 80 % está en negro, de los chacareros olvidados? No hablan de eso, sino de sus riquezas, de las ganancias extraordinarias que tienen, y esto es una realidad, aun estando de paro siguieron exportando 63 % más de lo que hicieron en igual periodo del año pasado. ¡Dejen de mentirnos!
Mira vos lo que encontre
SI TOMAMOS QUE la protesta del campo no tiene como objetivo perjudicar al gobierno elegido por el pueblo, o al menos dice eso.
Cristina mandará un proyecto para que el Congreso discuta sobre las retenciones

La Presidenta dijo que con esta decisión “busca agregarle más contenido democrático e institucional”. También señaló que está dispuesta al diálogo, pero “a partir de que definitivamente y para siempre no se corten más rutas ni se entorpezca la vida de los argentinos”. Además, pidió que “la Justicia intervenga cuando un estanciero hace piquete o genera desabastecimiento”.
UN PAIS PARA TODOS ya paso millon de firmas y vamos por mas, sumate
Necesitamos 1.000.000 de firmas para detener el conflicto con el campo y lanzar el PAIS PARA TODOS
Entra, informate cuales son los verdaderos motivos de todo el paro del campo.
Los chacareros atravesaron los tractores en el medio del camino

Los productores rurales realizan un corte total de tránsito en la ruta 14
Los chacareros atravesaron los tractores en el medio del camino. “Vamos a quedarnos un rato y después nos vamos a retirar”, explicaron en C5N. La Gendarmería se encuentra en el lugar
Campaña un PAIS PARA TODOS
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Cristina Kirchner exigió “respeto y tolerancia”
Miguel Isa, mas en el Jet Set que en apoyar a Cristina
El intendente Miguel Isa, quien no movilizo a sus bases en apoyo a la Presidenta Cristina Kirchner, es mas afin a las fotos con bellas damas y grandes cenas o almuerzos. Desde hace algun tiempo solamente se lo nota a gusto en ese tipo de actos. Abandona frecuentemente la Intendencia sin atender a nadie o solo se dedica a ver problemas relacionados con los taxis y remises, que segun dicen por alli serian de su propiedad.
Cómo esconder millones de toneladas de granos que se venden en negro
Ello impide a los productores chicos recibir compensaciones
La Oncca busca blanquear cuatro millones de toneladas de trigo, una cuarta parte de la última cosecha que no fue declarada. Es un reflejo del manejo irregular del mercado de granos y del porqué los más chicos no acceden a las compensaciones.
La última cosecha de trigo se estimó en 16 millones de toneladas. Pero sólo se declararon 12 millones para exportación y molienda.



















